La humanidad tiene que dejar de creer en dioses, y en su lugar comenzar a alabar a algo mucho más terráqueo: los imanes. Según un estudio realizado por universidades británicas y estadounidenses, se puede cambiar la actitud de una persona acerca de la fe en Dios o los inmigrantes de una manera muy sencilla: implantando unos imanes que emitan ondas magnéticas en el cerebro.

Gracias a este experimento, los científicos afirman que pueden conseguir que aquellas personas que rechazan a los inmigrantes acaben acogiéndolos con los brazos abiertos. Del mismo modo que también declaran que los cristianos dejarían de creer en Dios. Aplicando estas ondas magnéticas, el cerebro es capaz de resolver problemas ideológicos abstractos.

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Lo consiguen “apagando” ciertos grupos de neuronas, utilizando una técnica llamada TMS: estimulación magnética transcraneal. Esta técnica se utiliza para tratar la depresión, colocando una bobina electromagnética en el cuero cabelludo y estimulando las células nerviosas en la región del cerebro que está involucrada con el control del estado de ánimo.

Tras el experimento, la creencia en Dios se redujo casi en un tercio, mientras que los xenófobos se mostraron un 28,5% menos molestos con la llegada de personas de otros países. Desde aquí hago un llamamiento para que coloquen imanes gigantes en todas las ciudades, a ver si la humanidad consigue despojarse de ciertos pensamientos arcaicos, avanzando hacia una nueva era más brillante.