Es algo que hemos visto numerosas veces en el cine, literatura, etc. ¿Qué sucedería si una persona se encuentra aislada de la sociedad durante décadas (en una cárcel, en coma, “dormido” con algún tipo de tecnología, etc.) y de repente se encuentra con el “futuro”? En esta ocasión podremos saberlo de mano de Otis Johnson, un hombre que pasó en la cárcel 44 años:

Otis fue condenado cuando tenía 25 años, tras haber intentado asesinar a un policía. A los 69 años fue liberado, y vemos cómo le sorprende que la gente camine todo el día pegada a los smartphones, siendo capaz de caminar sin ver en ningún momento hacia donde se dirigen:

¡Todos el mundo lleva cables en las orejas!

Sorprende la entereza que tiene esta persona, y como en todo momento parece calmado y disfrutando de las novedades que tiene el mundo para él (bebidas de colores, platos extraños, pantallas por todos lados, etc.). Seguro que muchas personas, tras pasar 44 años entre rejas, saldrían con un sentimiento de ira o de pérdida de fe en la sociedad. Es bueno comprobar que puede ser diferente.