Los cajeros automáticos son muy prácticos, nos permiten acceder al dinero de nuestras cuentas bancarias en muchos lugares, pero también pueden ser lugares peligrosos. Estos suelen ser blancos para los ladrones, que piensan que pueden abrirlos fácilmente para tomar el efectivo que tienen adentro. Sin embargo, estas máquinas son mucho más resistentes de lo que parecen. ¿Qué tan difícil es romper un cajero automático?

Aparentemente, no tanto. Si quieres atracar uno solo necesitarás una grúa que lo arranque silenciosamente del suelo y lo 100 pies en el aire para dejarlo caer. Este fue el resultado de intentarlo.