John Edmark, un diseñador de Stanford (California), ha creado unas esculturas capaces de hipnotizar a cualquiera que las vea. Cuando son giradas a una determinada velocidad (y capturadas con una velocidad de obturación concreta) parecen tomar vida propia. El efecto es realmente espectacular:

El título de esta obra es “bloom” (florecer), y la verdad es que parece que estamos viendo una especie de bonsais digitales creciendo. Lo que es verdaderamente llamativo es que esta obra de arte es totalmente matemática, basándose en la sucesión de Fibonacci para hacerla realidad.

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