Para investigar se necesita dinero, y conseguir ese dinero no siempre es fácil… especialmente si no tienes una “cara bonita”. Un estudio en Australia expuso cómo es que algunas especies de mamíferos “no carismáticas” que podrían estar en peligro no están siendo investigadas por falta de fondos e interés. ¿Salvemos a los canguros? ¡Claro, son adorables! Pero dejemos morir a los murciélagos de fruta.

Los investigadores dividieron las especies de mamíferos en tres grupos: los buenos, los malos y los feos. Se encontró un fuerte sesgo taxonómico y temático. El grupo de “los buenos” incluye especies de marsupiales y monotremas (canguros, ornitorrincos, equidnas, etcétera) que son estudiados por su interesante fisiología y anatomía, aunque hay pocos estudios sobre su ecología y conservación. El caso contrario pasa con “los malos” (zorros rojos, conejos europeos, etcétera) que son considerados pestes, y las investigaciones se enfocan en controlar su población.

¿Y “los feos”? Los feos son todas aquellas especies de roedores y murciélagos nativas de Australia. Componen 45% de las 331 especies incluidas en el estudio, pero se conoce muy poco acerca de ellos fuera de sus descripciones taxonómicas.

“Sabemos muy poco acerca de la biología de estas especies. Para muchas de ellas, hemos catalogado su existencia a través de estudios genéticos o taxonómicos, pero cuando se trata de entender lo que comen, las necesidades de su hábitat o cómo podríamos mejorar sus posibilidades de supervivencia, todavía estamos en la oscuridad.

 

Estos animales pequeños forman una parte importante de los ecosistemas funcionales, un rol que necesita un reconocimiento más grande a través de esfuerzos de financiación e investigación.”

A veces, la ciencia también discrimina. ?

Si te interesa leer el estudio completo, puedes hacerlo aquí.