En nuestro día a día, nos alimentamos en base a diferentes tipos de dietas. Algunas contienen más alimentos naturales y otras más procesados. Pero, ¿alguna vez te has preguntado qué hay dentro de todos esos alimentos? Cualquier tipo de producto contiene una gran cantidad de compuestos químicos que no tienen porque ser necesariamente siempre buenos, o siempre malos.

Todo lo que nos rodea contiene químicos, desde el agua que bebemos hasta el aire que respiramos. Y en el caso de los alimentos, no iba a ser menos. Si por ejemplo se paran a ver qué compuestos químicos tiene un plátano, se sorprenderían al ver que es una lista enorme de nombres que confunden a cualquier persona. Lo más sorprendente, es que si comparan esa lista con la de los compuestos químicos de un caramelo, verán que la del plátano es mucho más extensa.

¿Son peores los químicos sintéticos que los naturales?

No tiene porqué. Por darles un ejemplo, si comparan una manzana con el tiopentato de sodio (utilizado en la inyección letal), pensarán que lo segundo es mucho peor. Sin embargo, la amigdalina que hay en las semillas de la manzana tiene casi la misma toxicidad (tranquilos, no van a morir por comerlas), todo depende de la cantidad.

Algo semejante ocurre con alimentos que han ido evolucionando a lo largo de la historia. A través de la selección de ciertas especies, hoy podemos disfrutar de sandías o maíz más grandes y dulces. Esto no es una defensa de los alimentos procesados o naturales. Simplemente, saber que la producción de alimentos es algo complicado, y no es posible hacer una vida «libre de químicos» como muchos piensan.