Como si fuesen las abejas robóticas de Black Mirror, un grupo de químicos japoneses han estado tratando de polinizar lirios con mini drones. Para conseguirlo, han necesitado cubrirlos con pelo de caballo (crin) y una sustancia pegajosa en la que va el polen.

Estos mini drones modificados, han sido fruto de una casualidad. Hace 10 años, Eijiro Miyako, químico del Instituto Nacional de Ciencia Industrial Avanzada y Tecnología, se encontraba investigando líquidos para utilizar como conductores eléctricos. Uno de los productos no le funcionaba, así que lo dejó olvidado en un armario.

Hace dos años, cuando volvió a recogerlo, se dio cuenta de que el gel había captado polvo. Esto le hizo pensar que también podría atraer el polen de las plantas. Con todos los problemas que están teniendo las colonias de abejas en la actualidad, sabía que tenía que hacer algo con ello.

polinizar mini drones abejas

Para ayudar a que el gel se adheriera a los mini drones, el equipo de Miyako colocó sobre ellos crin de caballo. “El diámetro del crin es ideal para recubrir los geles, además de recoger el polen. Y lo que es más importante, la crin es un material biodegradable y ecológico”.

De esta manera, los mini drones podrían transportar alrededor de 2 miligramos de polen por vuelo, que iría unido al crin. Pero falta un factor muy importante: los drones necesitan ser manejados con cuidado hacia las flores.

Mini drones + inteligencia artificial, ¿las abejas del futuro?

Puede sonar como una solución algo triste por lo que significa, pero para poder controlar estas nuevas abejas robóticas se necesita crear un sistema de inteligencia artificial, GPS y cámaras de alta resolución que sea sencillo, automatizando así el proceso de polinización sin dañar la planta.

Miyako cree que este proyecto podría ayudar a contrarrestar el enorme problema que hay con la falta de abejas en el planeta, automatizando la polinización manual de los cultivos: “lo más importante, es que debemos utilizar ambos juntos. Pueden causar buenos efectos sinérgicos”.

Fuente: Cell