Desde que salió a la venta en 2010, Kinect ha tenido una vida un tanto extraña. Conocido originalmente como Proyecto Natal, y presentado como el futuro para interaccionar con una computadora, nunca despegó realmente de la manera que algunos esperaban. Siete años después, Microsoft pone fin a su producción.

La compañía anunció hoy a Co. Design que la fabricación del dispositivo ha puesto fin a sus días.

Tal y como dicen en el medio, el dispositivo ya no se va a vender de forma independiente, aunque la producción de sus sensores puede ser una señal de que habrá soporte para que partes de él sigan adelante: “la compañía continuará dando soporte a Kinect para los clientes de Xbox, pero las herramientas que están en desarrollo es algo más confuso”, por lo que los juegos Kinect existentes en la Xbox 360 y Xbox One deberían seguir siendo compatibles.

Durante los años desde su debut en la Xbox 360, se hizo una gran una comunidad alrededor de Kinect. Era popular entre hackers que buscaban crear experiencias que rastreaban el movimiento corporal y percibían la profundidad.

Microsoft incluso trató de hacer Kinect aún más mainstream con la Xbox One, pero el precio y las características no cumplieron con las expectativas. Microsoft se vio entonces forzado a quitarlo de la Xbox One, creando un accesorio para unirlo a la Xbox One S.

El futuro de Kinect

Ahora, la tecnología del Kinect vivirá en varias formas, incluyendo sorprendentemente al iPhone X. Apple adquirió PrimeSense, la compañía israelí que creó la tecnología 3D en la versión original del dispositivo allá por 2013. El iPhone X utilizará los algoritmos de PrimeSense en el sistema Face ID para la cámara de detección de profundidad.

Además, Microsoft también está trabajando en Hololens, desarrollado por el creador de Kinect Alex Kipman y a donde probablemente se mueva gran parte del equipo.

Fuente: Co. Design