La típica rivalidad entre grandes compañías no tiene porque ser algo malo. De hecho, ayuda a crecer e innovar para ofrecer mejores productos. Samsung y Apple siempre han estado en medio de ese juego, y el gigante coreano ya tiene una buena historia bromeando con los de Cupertino.

En su último comercial, Samsung muestra a un fan del iPhone que siempre se acaba encontrando con problemas (del primer mundo): largas colas, sin resistencia al agua, adaptadores…

Con el paso de los años, vemos como el joven es sorprendido por su novia, quien utiliza todo el rato una gran variedad de smartphones Samsung Galaxy en situaciones donde es más útil que uno de los móviles de Apple.

Por ejemplo, mientras escribe un número de teléfono, saca su S-pen para escribirlo cómodamente a mano, ambos caen en un lago y su Galaxy S7 está a salvo, mientras que el iPhone 6S sólo puede rezar para que un tazón de arroz funcione, y así con todo.

Al final del comercial, llamado “Growing up” (“Creciendo”), el protagonista parece estar harto de los problemas de Apple, y se regala el nuevo Note 8, poniendo así fin a todos sus “problemas”.

Touché, Samsung. Touché.