La verdad sobre el azúcar no es fácil de tragar. Es un producto increíblemente difícil de evitar a la hora de comer. A nivel mundial, se generan más de 170 millones de toneladas al año, la mayoría de las cuales se añaden los alimentos que consumimos cada día.

A pesar del hecho de que está en todas partes, el tema nutricional en contra el azúcar es un caso importante, y ha estado ganando más importancia en los últimos años. Además de las calorías adicionales que contribuyen al aumento de peso, el azúcar siempre ha estado implicado en enfermedades cardíacas.

Sin embargo, según ha publicado la UC San Francisco, la industria azucarera enterró la investigación científica que apuntaba a los efectos negativos para la salud del azúcar hace casi 50 años, ya que esto les perjudicaría económicamente.

El año pasado, investigadores de la Universidad de California descubrieron que la Organización Mundial de Investigación del Azúcar (WSRO, por sus siglas en inglés) había financiado una gran revisión publicada en el New England Journal of Medicine en 1967 desvalorizando la evidencia que relacionaba el dulce con la enfermedad cardíaca y poniendo el foco en las grasas en su lugar.

La compañía, pagó por la investigación animal, comparando en ratones los efectos de una dieta con carbohidratos y una llena de azúcar. Sin embargo, una vez que se obtuvieron los datos iniciales, el grupo dejó de financiar el trabajo y la investigación nunca se publicó.

Hasta ahora.

El azúcar, en boca de todos

No fue hasta el 2016 que los departamentos de Agricultura, Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos finalmente suavizaron su posición sobre las grasas y comenzaron a aconsejar a los consumidores que consumieran menos azúcar, algo que se ha ido extendiendo a todos los países del mundo.

El estudio en cuestión, publicado hoy en PLOS Biology, investigó la relación entre los azúcares y ciertas grasas sanguíneas llamadas triglicéridos, que aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas. Los resultados preliminares de la investigación, llamada Proyecto 259, sugirieron que las ratas con una dieta alta en azúcar, en lugar de una dieta con almidón, tenían niveles más altos de triglicéridos.

Las ratas que comieron mucho azúcar también tenían niveles más altos de una enzima llamada beta-glucuronidasa en su orina, que en ese momento se pensaba que estaba relacionada con el cáncer de vejiga.

En 1970, cuando los investigadores que dirigían el estudio dijeron que necesitaban 12 semanas más de financiamiento para completar los datos, la WSRO (que estaba tratando cambiar de nombre) se negó a darles más dinero.

Todos sabemos el daño que hace el consumo de azúcar

Es imposible decir si estos primeros hallazgos habrían sido confirmados. Hoy en día, sabemos que tomar muchos azúcares añadidos: en refrescos, dulces o cereales, aumenta el riesgo de morir por enfermedades cardíacas.

Sin embargo, “todavía no hay” ninguna evidencia clara de que el azúcar sea la causa del cáncer de vejiga u otro tipo de cáncer en humanos, según dice Walter Willett a The Verge.

Fuente: UCSF